Biografía de Sivananda
Fue un maestro espiritual, yogui y gurú hindú, y fundador de la Divine Life Society (Sociedad Vida Divina). Nació el 8 de septiembre de 1887 en el pueblo de Pattamadai, Tamil Nadú, y falleció el 14 de julio de 1963.
Trabajó como médico en Malasia varios años, antes de abandonarlo todo y convertirse en monje. Vivió la mayor parte de su vida en Rishikesh (India).
Swami Sivananda Saraswati fue propagador del yoga y la doctrina Ved?nta. Estableció el áshram Sivananda, sede de la Sociedad, junto a la orilla del río Ganges en Shivananda Nagar, a unos 3 km de la ciudad de Rishikesh.
Escribió unos 300 libros sobre yoga, religión, espiritualismo, hinduismo, moral, higiene y salud. Fue un pionero en llevar el yoga a Occidente.
SIVANANDA y el maestro SAMAEL AUN WEOR
“Nuestro encuentro fue muy singular, este ocurrió dentro de un precioso recinto donde yo cumplía con mi deber de enseñar. De pronto, entró el gran yoguin y, como queriendo recriminarme, dijo: —Ustedes están vulgarizando la doctrina.”
“Es obvio que quiso referirse a la divulgación del Maithuna (sexo–yoga) entre los profanos. En modo alguno permanecí callado; mi respuesta fue clara y sincera; como quiera que pertenezco a la fraternidad viril no podía ser de otra forma. Me pronuncié en forma enérgica diciendo: Estoy dispuesto a contestar a todas las preguntas que se me hagan aquí, ante todo y dentro de este recinto. Empero, el gurú–deva Sivananda, como quiera que es enemigo de toda disputa, prefirió sentarse en la sagrada posición búdica y sumergirse luego en meditación profunda.”
“Sentía la mente del yoguin dentro de mis propias reconditeces; este hombre buceaba, escudriñaba, exploraba en mis más íntimas profundidades. No hay duda de que Sivananda quería platicar con mi Real Ser, cuyo nombre secreto es Samael y lo logró.”
“Asombrado, no pude menos que exclamar: ¡Sivananda, tú eres un verdadero Sanyásin del pensamiento! El gurú–deva lleno de éxtasis, se levantó y me abrazó; había comprendido el planteamiento revolucionario de nuestra doctrina y exclamó diciendo: ¡Ahora sí estoy de acuerdo contigo y le diré a todo el mundo que lean tus obras! Después añadió: ¡Yo conozco a tu Madre (refiriéndose a mi Madre Divina particular), la he visto bien vestida y lleva un manto blanco que le llega hasta los pies!”.
